Ya hay fechas para Ojeando 2018

Ya está. Ya las conocemos. El FB y TW oficiales de OJEANDO Festival anunciaron esta semana la fecha que tenemos que poner en rojo en el calendario festivalero nacional. 13 y 14 de julio, segundo fin de semana del mes. Y todo aún por desvelar.

Mantiene OJEANDO Festival esa cualidad, casi intacta, de primer amor, de refugio, de tesoro por descubrir. Hace diez años, ideado en un garaje del pueblo malagueño de Ojén, alrededor de una mesa trufada de cuadernos infantiles, los que allí participamos no podíamos esperar que venciera una década, que traspasara fronteras, que hiciera comulgar con su llamada a tanta gente, tan variopinta, llegada desde tantos lugares, como aquellos asiduos de Binéfar, o la pareja asturiana, o el solitario conquense. Menos aún que fuera causa de amor y que en esta décima edición de 2017 congregará a dos novios y a dos novias en dos bodas indies.

Quizá por eso, por esa cualidad de refugio que aún posee OJEANDO Festival, alejado de los macroeventos, de las carpas multitudinarias, de las impersonales macrofiestas, quizá por esa cualidad aún muchos malagueños y malagueñas estén esperando marcar en rojo sus fechas en el calendario.

13 y 14 de julio de 2018. La próxima edición, un poco más tarde, no es la primera vez. En 2008 y 2009 también se celebró el segundo fin de semana de mes. Y pese a la irrupción de dos macrofestivales, uno efímero, el 101, y otro perdurable, el Weekend Beach, OJEANDO ha mantenidos siempre esa fecha del primer fin de semana. Este año los de Torre del Mar se han marcado un Usain Bolt y ya anunciaron fechas hace tiempo. Para no hacer coincidir ambos festivales y para no caer en plena época de exámenes, OJEANDO recupera el que sería su primer lugar en el calendario. Así lo confirma Estefanía Merino desde la organización.

No he faltado a ninguna cita. Espero no faltar a las siguientes porque aún me emociona recordar a Xoel López cantando, susurrando, en el Escenario Cuevas esa estrofa de “yo soñaba cada día, poder alcanzar la playa” o sentir, como un movimiento sísmico, las ventanas de las casas vibrar ante los atronadores Triángulo de Amor Bizarro, o el abrazo con Iosu y Lander de Belako en su segunda vez en OJEANDO, o cómo J devoraba bacalao frito mientras veía entre los paisanos el partido mundialista de la selección Española en 2010. Tampoco olvidaré a Olvido, ni a Iván Ferreiro cuando silabeaba “nunca Ojén nos trató mejor”, ni a Stanich haciendo saltar los monitores con cada taconeo. Nunca. Por eso marco esta fecha en rojo en el calendario, porque esa cualidad de refugio, de primer amor, aún permanece intacta.

FUENTE:ISRAEL OLIVERA